Una campaña sin fines de lucro logró usar cientos de canciones con derechos sin pagar por ellas, gracias a un ingenioso hack en Instagram. ¿El objetivo? Concientizar sobre el cáncer de próstata con un mensaje tan potente como necesario: si te suena esta canción, te toca el examen.
En un país donde el cáncer de próstata se mantiene como una de las principales causas de muerte entre los hombres, la campaña liderada por la Agencia LOCA Santiago, logró lo que parecía imposible: usar canciones clásicas como Ride the Lightning de Metallica, Purple Rain de Prince o The Works de Queen, sin pagar un solo peso. ¿Cómo? A través de un hack de Instagram que permitió insertar múltiples pistas musicales en las publicaciones, transformando la plataforma en un verdadero test emocional que conectó con millones de usuarios.
Este “truco” técnico, que se convirtió en el corazón de la campaña “Si toca examen, suena prevención”, evitó un gasto cercano al millón de dólares en derechos musicales. «Pudimos usar no una, sino todas las canciones que necesitáramos del catálogo disponible en redes, sin infringir normas, para amplificar un mensaje urgente: los hombres deben hacerse el examen de próstata a partir de los 40 años», explica Gabriel Lara, creativo senior de LOCA Santiago, agencia a cargo de la campaña.
La acción fue impulsada por la revista Rockaxis junto a la Fundación ChileSinCáncer, quienes aprovecharon un dato tan potente como simbólico: durante 2024, millones de hombres —y muchas canciones emblemáticas— cumplieron 40 años. La edad clave para iniciar la prevención. Con ese hallazgo, la campaña apeló a la nostalgia musical para activar conciencia sanitaria con el mensaje: “Si te suena esta canción, toca examen”.
Las publicaciones en redes sociales se musicalizaron con decenas de hits sin que eso implicara costos ni obstáculos legales. La estrategia no solo fue efectiva en términos técnicos, sino que también se volvió viral, sumando a artistas nacionales como Lucybell, Chancho en Piedra y exintegrantes de Los Prisioneros, así como a periodistas, locutores radiales y miles de seguidores que compartieron playlists y testimonios.
La campaña también fue destacada por su enfoque colaborativo. “Todo fue realizado de forma altruista: artistas, medios y plataformas cedieron su contenido gratuitamente. Fue una verdadera cadena de solidaridad en clave de rock”, agrega Lara. El resultado: un movimiento masivo que no solo evitó gastos millonarios, sino que instaló en la agenda pública un tema postergado por años.
Con creatividad, tecnología y una buena dosis de rock, “Si toca examen, suena prevención” demostró que la innovación no solo sirve para vender productos, sino también para salvar vidas.
